Estudiante de Doctorado en Física del IFA UV se consagra campeón mundial de orientación terrestre en Italia

30 julio 2026

 

Gustavo Adriazola Alvarado obtuvo el primer lugar en la modalidad sprint del Campeonato Mundial de Orientación 2026, coronando una década de trayectoria deportiva y convirtiéndose en el único representante chileno de su categoría en la competencia realizada en Génova, Italia.

 

Diez años de entrenamiento, perseverancia y pasión por un deporte que combina velocidad, estrategia y navegación culminaron este año con un importante logro para Gustavo Adriazola Alvarado, estudiante del Doctorado en Física del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso (IFA UV), quien obtuvo el primer lugar en la modalidad sprint del Campeonato Mundial de Orientación 2026, disputado en Génova, Italia.

 

La orientación terrestre es un deporte en que los competidores deben recorrer un circuito utilizando únicamente un mapa y una brújula para localizar una serie de puntos de control distribuidos en el terreno. El éxito depende no solo de la velocidad, sino también de la correcta interpretación del paisaje, la elección de las mejores rutas y la precisión en la navegación.

 

El Mundial 2026 reunió a deportistas de distintos países en competencias individuales y por equipos nacionales. Adriazola participó en la categoría A21, considerada el nivel más alto antes de la categoría élite, donde participaron cien competidores. Siendo Gustavo el único representante chileno de esta categoría.

Gustavo Adriazola Alvarado

La competencia se desarrolló durante cinco días, además de un prólogo inicial, contemplando pruebas de larga distancia en terreno natural, sprint y recorridos de distancia media con distintas características técnicas. En la modalidad sprint, el estudiante del IFA UV alcanzó el primer lugar del podio, mientras que en segundo y tercer lugar para atletas ecuatorianos. Adriazola otra de las pruebas obtuvo el tercer lugar frente a competidores de Hungría y Suiza.

 

Su clasificación al campeonato mundial fue posible gracias al séptimo lugar obtenido en el Campeonato Sudamericano realizado en Foz de Iguazu en Brasil, resultado que le otorgó un cupo válido por dos años. En lugar de competir de inmediato, decidió dedicar un año completo a fortalecer su preparación física y técnica para enfrentar el desafío en las mejores condiciones.

 

«Practico orientación desde los 16 años y este resultado representa la culminación de un proceso deportivo de aproximadamente diez años. Durante este tiempo participé en tres campeonatos sudamericanos, gané dos de ellos y obtuve diversos títulos nacionales. El campeonato mundial era el principal objetivo que aún me faltaba alcanzar. Con este resultado completo un ciclo en el que conseguí títulos a nivel nacional, sudamericano y mundial, y comienzo ahora una nueva etapa de preparación para competir en niveles superiores», señala Adriazola.

 

Aunque no todas las pruebas tuvieron el desenlace esperado -dos jornadas finalizaron con descalificación y no pudo disputar la última competencia debido a problemas con su vuelo, lo que también le impidió asistir a la ceremonia de premiación-, la organización confirmó que las medallas obtenidas serán enviadas por encomienda.

 

Para el estudiante, el valor de este logro trasciende el resultado deportivo. «Este ha sido un proceso muy significativo para mí, no solamente en el ámbito deportivo. Han sido diez años de entrenamiento, esfuerzo y superación personal, durante los cuales también he debido enfrentar distintas dificultades y experiencias complejas», afirma.

 

Al ser consultado sobre la relación entre sus estudios de Física y la orientación terrestre, Adriazola destaca que ambas disciplinas comparten habilidades fundamentales. «Yo creo que, más que nada, en lo fundamental de la ciencia: la estrategia, la capacidad de razonamiento abstracto y la resolución de problemas», cuenta el futuro Físico del IFA UV.

 

Al recordar sus inicios, Adriazola también quiso agradecer a quienes marcaron su camino en este deporte. «Mi historia en la orientación terrestre comenzó gracias a Gianfranco De Vito, quien me acercó a este deporte, y al profesor Arnaldo Sánchez, que fue mi maestro y quien me formó desde los primeros años. Este logro también les pertenece a ellos, a mi madre, a mis hermanas, a los profesores y a los amigos que me han acompañado y apoyado en cada etapa de este camino.»

 

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