¡Tuvimos la primera luz de un espejo de fibra de carbono del NPF!

El Núcleo Milenio de Formación Planetaria, NPF, trabaja en la creación de espejos astronómicos de fibra de carbono realizados completamente en Chile y recientemente logró observar el primer objeto celeste con uno de estos espejos.

Julio de 2020 fue un mes histórico para el Núcleo Milenio de Formación Planetaria: luego de dos años y medio de arduo trabajo, se observó el primer objeto astronómico con un espejo de fibra de carbono creado por el centro. Este espejo, de 19 centímetros de diámetro, no estaba aluminizado y con él se vio la Luna. Esta “primera luz” del NPF es un gran hito que apunta a uno de los objetivos principales del centro, ​diseñar y producir los espejos indispensables para el éxito de “Planet Formation Imager” (PFI), proyecto cuyo principal objetivo es resolver espacialmente el radio de acción gravitatorio de un planeta en formación en el infrarrojo térmico. De esta forma, se busca posicionar a Chile como líder en una de las partes fundamentales del desarrollo de una nueva generación de instrumentación astronómica.

La observación de la Luna corresponde a un hito extremadamente importante para el centro, ya que esto se logró con un espejo que no tenía una capa de metal encima que refleje y sobre un montaje casero, sin tracking.

Esta primera luz la obtuvo Claudio Lobos, investigador del NPF y el “maestro pulidor” del grupo, quien, luego de la llegada del COVID-19 al país, ha trabajado desde el taller que tiene en su hogar. Allí, adaptó una estructura de PVC (​como las que se ocupan en desagües) para montar el espejo y observar la Luna, imagen que fotografió, desde el telescopio, con su celular. El espejo de fibra de carbono utilizado tiene 19 cm de diámetro, pero el tubo que Lobos pudo adaptar fue de 17 cm, reduciendo el tamaño del espejo a esa medida. “Como el tubo es mas chico, el espejo quedó fuera, fue una improvisación que tuve que hacer. Con respecto al espejo, ​reuní todo lo aprendido y con ayuda del equipo pude corregir algunas cosas. Obtuve la réplica con buena calidad de superficie y bajo astigmatismo, armé el telescopio como pude y tomé la foto. La emoción de ver la Luna a pesar de que tenía un tamaño pequeño fue enorme, ya que pude ver detalles que a ojo no. Hay mucho que resolver aún, pero ya estamos llegando a algo importante”, recalca Lobos.

“Estos proyectos son muy complicados y partimos desde una base bastante baja con una meta muy alta, muy ambiciosa. Aún nos queda mucho camino por recorrer, pero es realmente destacable que en Chile se puedan hacer superficies de este tipo con este material y en las condiciones en las que estamos trabajando”, destaca Amelia Bayo, directora del Núcleo Milenio de Formación Planetaria.

La astrofísica, quien también es académica en el Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso, destaca que esto demuestra de un modo muy contundente lo lejos que ha llegado el equipo. “La respuesta del grupo completo fue de alegría total y orgullo por pertenecer a este proyecto. Para mi, y a modo muy personal, es un orgullo enorme. Estoy orgullosa del progreso, del grupo, de cómo hemos ido encontrando una manera de trabajar donde la camaradería no estuviera reñida con la seriedad y donde verdaderamente remáramos todos hacia el mismo lado”, enfatiza.

Pedro Mardones, ​a cargo de la coordinación técnica del grupo que está desarrollando los espejos de fibra de carbono, comenta que a principios de 2020 se logró tener una calidad microscópica increíblemente buena, la que está determinada, básicamente, por la calidad del molde usado para hacer el espejo de fibra de carbono. “ ​La foto obtenida, si bien está lejos de ser de la calidad que busca el NPF, significó haber superado varios obstáculos que parecían insalvables hace un par de años. La mayor parte de las veces los caminos que exploramos no condujeron a ningún lugar, pero sí aprendimos: esto no es solución. Sin embargo la persistencia y la sistematicidad termina recompensando. Dicho de otro modo: el método científico paga”, finaliza Mardones.

El NPF es un proyecto de colaboración albergado por la Universidad de Valparaíso y la Universidad Técnica Federico Santa María, y financiado por la Iniciativa Científica Milenio. En el ámbito de los espejos de fibra de carbono existe una alianza estratégica con el Centro Tecnológico de Valparaíso (CCTVal) y el proyecto ha sido apoyado por fondos del comité Mixto ESO – Gobierno de Chile, y ANID vía proyectos QUIMAL y ALMA.

Fuente: Carol Rojas, Núcleo de Formación Planetaria (NPF)