La curiosidad según la astrónoma Yara Jaffé

‘La gran ola de Kanagawa’ del artista japonés Katsushika Hokusai

En la inauguración del Festival de la Ciencia 2020 en la región de Valparaíso se sostuvo esta mañana una inspiradora conversación sobre “Curiosidad, creatividad y ciencia” en la que participaron nuestra académica y astrónoma del Instituto de Física y Astronomía(IFA) Dra. Yara Jaffé junto a Carlos Olavarría del Centro Regional CEAZA, María Elvira Zúñiga del Centro Regional CREAS y Juan Carlos Jeldes Pontio, director de Arquitectura de la PUCV. 

-“La curiosidad es una parte fundamental de nuestra naturaleza que nos lleva inevitablemente a la experimentación. Lo veo con mi hijo de 1 año que no para de hacer experimentos todo el día: lanzar la comida, verter un vaso de agua, pintar la pared, etc. Es esa misma curiosidad el motor de la ciencia, la filosofía, el arte y muchos aspectos de nuestra vida.”, comentó la astrónoma.

“La curiosidad nos hace preguntarnos cosas fundamentales y a la vez muy poco tangibles como: ¿Por qué existe algo en vez de nada? ¿Qué tan grande es el Universo? ¿Cuántas galaxias hay? ¿Es nuestra galaxia especial en el cosmos? ¿Cómo se forman y evolucionan las galaxias? Pero estudiar el funcionamiento del cosmos, a diferencia de otras ciencias, es complejo porque es muy difícil hacer experimentos directos. Todo está muy lejos, así que tenemos que inferir su funcionamiento por medio de observaciones o experimentos indirectos.”

-¿Qué preguntas te hiciste para llegar a esta área de estudio?

“La pregunta que más me inquietaba de joven es : ¿Por qué existe el Universo en vez de no existir nada? Hoy me pregunto cosas más tangibles y fáciles de explicar, cómo ¿Cuántas galaxias hay en el Universo? ¿Es nuestra galaxia especial? ¿Cómo se forman y evolucionan las galaxias?”

-¿Tu curiosidad y creatividad la plasmas en algún hobby?

Desde chiquita me gustaron las artes y, de hecho, quería estudiar artes plásticas. Al final me decidí por la física pensando que podría desarrollar mi pasión por el arte en paralelo. He pasado por épocas. Cuando estudié el pregrado hice cerámica con una ceramista increíble en Caracas (Venezuela): Beatriz Plaza. Recuerdo que estaba tan inmersa que incluso postergue cuántica III para poder tener más tiempo para la cerámica un semestre, cosa que nunca había hecho. También en esa época hacia mucha fotografia en blanco y negro. Tenía un cuarto oscuro y me gustaba mucho experimentar con el revelado. Me fascinaba la posibilidad de replicar una imagen, pero que nunca fuese exactamente igual. Desde que llegué a Valparaíso hace 2 años comencé con el grabado, que es un medio que me encanta y que no sé por qué no descubrí antes. El grabado, para los que no lo conocen, es un conjunto de técnicas de impresión de imágenes a partir de una matriz que se entinta. Algunas técnicas conocidas de grabado son la xilografía (incisión sobre madera), el aguafuerte (metal en ácido) o el fotograbado. El origen del grabado se vincula a la imprenta, y por tanto con la difusión de ideas, y también se ha explotado mucho en el arte. Hay muchos grabados famosos como por ejemplo “La gran Ola de Kanagawa”, o los retratos de Warhol”.

Llegando a Valparaíso me metí en el taller de Casaplan (que es hermoso, y tambień tiene café y galería), con Roberto Acosta de profesor y fue muy inspirador porque allí trabajé codo a codo con artistas de la zona como Javiera Moreira o Loro Coirón. Se puede decir que soy un poco la “oveja negra” del taller porque no tengo preparación de artista y ni un décimo del talento de los otros talleristas, pero lo que compartimos es precisamente la curiosidad, y ellos conmigo han sido muy inclusivos. Además no es tan extraño, porque hacer grabado es en parte es una actividad muy científica, porque necesitas metodología de laboratorio para llevar a cabo los procesos químicos”.

-También te has dedicado a la difusión de la ciencia. ¿Crees que está suficientemente valorado el trabajo de difusión científica en el mundo académico?
Sí, formo parte del equipo de difusión y vinculación con el medio del IFA-UV desde el 2018. Organizamos actividades de todo tipo y para públicos distintos, desde charlas y talleres hasta eventos astronómicos como el eclipse del año pasado. El trabajo de difusión no tiene límites, es realmente infinito así que uno mismo tiene que definir sus límites. En nuestro caso, los profesores que hacemos esto lo hacemos porque nos apasiona, no porque sea una parte significativa de nuestro trabajo, de hecho en el papel, la difusión solo cuenta como un par de horas administrativas a la semana. En mi experiencia, habiendo pasado por muchas universidades e institutos, considero que el trabajo de difusión de la ciencia, a pesar de ser muy valorado por el público, sigue siendo muy poco valorado por los empleadores, ya sean universidades o institutos de investigación en general. A mi me encantaría que existieran cargos de investigador con un componente fuerte (e.j. 50%) de difusión, o docente/difusión por ejemplo”.

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