Cómo sobrellevan la cuarentena las y los científicos del IFA

Desde tomar fotografías desde su balcón cada atardecer, retomar el cuidado de las plantas o no perder de vista el ejercicio físico y la buena alimentación son las maneras de pasar estos tiempos de cuarentena. Son diferentes a lo que conocíamos y para las y los investigadores, académicos y estudiantes del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso ( IFA- UV) permanecer en casa y no poder asistir a su lugar de trabajo donde están los alumnos e interactuar con ellos, así como acceder a los instrumentos de investigación ha sido complejo en estos ya casi 3 meses de confinamiento. A pesar de todo esto, nos cuentan cómo sobrellevan estos días en sus distintas realidades cotidianas.

Sus relatos corresponden a las preguntas : ¿Cómo lo hacen los/las investigadores del IFA durante esta cuarentena? y ¿Nos pueden describir las principales dificultades y desafíos en este tiempo?

Yara Jaffé, Doctora en Física y académica IFA – UV:

Es difícil. Tanto mi esposo como yo somos profesores del IFA y hacemos docencia e investigación. Durante este período nos ha tocado trabajar desde la casa con nuestro pequeñín de un año generando entropía (y alegría) en cada rincón. Para poder cumplir con nuestras labores de profesores y de padres nos dividimos los días de acuerdo a los horarios más críticos dónde tenemos que estar en línea. Tuvimos que mover clases y hacer milagros pero logramos tener un horario que funciona, y así mientras uno trabaja el otro cuida al bebé, cocina, limpia, etc. A pesar de los esfuerzos, el tiempo de trabajo durante el día no es suficiente y casi siempre tenemos que trabajar de noche después de acostar al pequeño, pero tratamos de que no sea siempre y de respetar los fines de semana. Además muchas veces el horario de trabajo se ve interrumpido por alguna “crisis”, como un golpe, drama con la comida o la siesta, o accidente de pañal. Pero a pesar de las dificultades nos sentimos afortunados de poder trabajar desde la casa y de disfrutar de cerca esta etapa de nuestro hijo”, cuenta Yara Jaffé.

Por otro lado, Nicolás Medina estudiante de doctorado en el IFA , valora este período en que ha retomado antiguos pasatiempos, entre los cuales está la fotografía. “He estado haciendo fotos de las diferentes puestas de sol, preferentemente cuando hay nubes altas y el arrebol domina todo. Además, he vuelto a darle tiempo a antiguos y nuevos hobbies, cómo aprender a hacer malabares, tocar música y leer mucho, para no sentir el flagelo de la rutina. Una de mis actividades académicas es el participar como observador en el survey APOGEE 2 south. El Observatorio Las Campanas está cerrado hasta nuevo aviso, así que hemos tenido que posponer todas las actividades hasta que existan las condiciones y los protocolos sanitarios necesarios.” Para Nicolás la hiperconexión le ha generado dificultad en su concentración, por lo que busca en los atardeceres una manera para poder enfocarse.

Fotografía de Puesta de sol de Nicolás Medina

Eduardo Ibar, Doctor en Astronomía y Subdirector Subrogante de Postgrado IFA explica que en su caso:

“Todo se hace de manera online desde la casa, con todas las distracciones que nacen de vivir con una hija de 5 años. Hago clases de manera virtual. Tengo una serie de reuniones virtuales, con estudiantes de postgrado, postdocs, y colegas nacionales e internacionales de investigación. De todos modos, ya estoy más acostumbrado. Nos cuidamos estando en casa y tratamos de no salir, explica.

“En un principio fue poder establecer clases online por primera vez. Luego, todo lo relacionado con el tema familiar y el establecimiento de horarios. También sucede que las distracciones diarias de la casa hacen muy difícil poder concentrarse por horas continuadas para hacer investigación. El nivel de concentración es bajo, lo que no permite desarrollar investigación de manera fácil.”

Catalina Arcos, Doctora en Astrofísica del IFA-UV detalla su experiencia:

“En mi caso vivo con mi pareja y no tenemos hijos. Nos ha resultado bastante bien hasta el momento organizarnos para poder llevar a cabo nuestras labores profesionales como las labores de la casa, esto porque ambos somos investigadores y afortunadamente podemos trabajar desde aquí. Hemos tenido bastante trabajo, más del que realizamos en nuestras oficinas, entonces para no estresarnos tanto, ya que estamos todo el día sentados frente al computador, turnándonos entre un escritorio y la mesa del comedor (para no interrumpir nuestros trabajos y reuniones online), decidimos turnarnos para cocinar y realizamos ejercicios al menos una hora todos los días antes de cenar.  El lado positivo que veo del encierro, es que hemos disfrutado tiempo juntos con mi pareja. Antes compartíamos solo en la noche al llegar del trabajo ambos, y cansados, ahora realizo más ejercicios, me alimento mejor y he tenido tiempo para mis plantas. Eso nos mantiene la mente algo relajada”.

Huerta de la astrónoma, Catalina Arcos

Amelia Bayo, Doctora en astrofísica, académica del IFA y Directora del Núcleo Milenio de Formación Planetaria cuenta:

“Al margen de lo cansada que uno está constantemente, porque al estar encerrada en casa uno tiende a trabajar más horas, pero muchas veces con un nivel de concentración menor. Yo trato de recordarme constantemente lo afortunada que soy de tener un trabajo que me permite hacer precisamente eso, trabajar desde casa y poner mi granito de arena, sino parar esta terrible pandemia en la que estamos, sí, al menos, ralentizarla para que el sistema sanitario pueda, ojalá, llegar a descolapsarse”.

“Como puntos muy concretos, lo que hacemos mi pareja y yo (Johan Olofsson) es seguir con un horario bien “estricto”.  Nos levantamos pronto, como a las 7 o 7:30, hacemos deporte en nuestro mismo depa, nos aseamos, desayunamos y tratamos de estar trabajando a las 9AM como tarde. Esto ayuda a mantener una cierta sensación de normalidad, se refiere Amelia a la rutina que concretamente le brinda un orden cotidiano.

Continúa:“Y bueno, después, sobre todo yo, empiezan mis sesiones de zoom: que si clases, que si reuniones con alumnos de postgrado, de pregrado, con colaboradores, con los post-docs, y si uno no se pone límite, a las 8PM sigue trabajando.”

Al preguntarle por los desafíos de este tiempo cuenta que : “Algo que yo pensaba que iba a ser un desafío terrible eran las clases, sobre todos las que tienen “más” alumnos, pero en el fondo soy afortunada y sólo tengo 12 alumnos en el ramo “más masivo”, en los otros son solo 6 y 3 alumnos. Pero por ahí me he llevado una muy buena sorpresa, he “desarrollado” ese ramo con mucho más trabajo en grupo y en grupos más grandes de lo que habría hecho si estuviéramos en clases presenciales, y les he enseñado a los chicos varias herramientas de trabajo colaborativo. Es un curso de machine learning. La cosa es que parece que está funcionando muy bien, y cuando les asigno tiempo de trabajo en grupo y les pongo a “competir” a ver cuál de los dos grupos tiene una mejor implementación de un algoritmo, realmente compiten muy motivados.”

“Por otro lado algo que sí que encuentro terrible han sido las graduaciones… es muy triste no tener contacto humano después de que los estudiantes defiendan sus tesis…. me pareció muy triste con los alumnos de pre-grado, pero con mi alumna de doctorado, Daniela Iglesias, de verdad que se me partió un poco el corazoncito no poder felicitarla con un abrazo y que recibiera el cariño de sus compañeros… pero bueno, así son las cosas…”

Cuenta, además, que esta cuarentena también ha servido mucho para “estrujarse el cerebro” y pensar nuevas maneras de hacer difusión, las cápsulas que hemos hecho en el NPF o el planet-trivia, por ejemplo.

Amelia Bayo practicando piano junto a su gato